sábado, 30 de junio de 2012

Aplicacionalismo

Crecimos pensando que la escuela era al único medio para aprender y aplicar conocimientos. Una pregunta clásica: ‘’¿Esto para qué me va a servir además de para pasar de grado?’’ En la actualidad esto está cambiando por ejemplo con las redes sociales. Éstas han ayudado mucho a la divulgación y aplicación de conocimientos. Aunque hay muchas personas que sólo las utilizan para socializar, otras tantas están aprendiendo y enseñando, creando movimientos políticos y culturales, y también apoyándose en éstas para dar a conocer creaciones artísticas suyas. La escuela, pues, no es el único medio para aplicar lo que sabemos. Muchos así lo creen, y que sólo después de ésta, será el trabajo otro medio para aplicar lo aprendido [sé que tal vez estoy dejando algo por fuera, aunque por el momento no se me ocurre qué]. Yo sé que no es así y creo que lo dejo claro con la manifestación de las redes sociales. Existe además algo a lo que me gusta llamar "aplicacionalismo (artístico)". Consiste en aplicar lo que se sabe, en lo que se puede. Hay muchas personas que lo llevan a cabo, es sólo que quise darle ese nombre. Un ejemplo del aplicacionalismo es cuando alguien escribe un libro (aunque su profesión no sea necesariamente la de escritor): Hay que tener conocimientos previos, un alto nivel cultural y educativo para escribir un buen libro. Entonces los conocimientos que se SABEN se aplican en lo que se PUEDE, en este caso, mediante la literatura, que es una forma de arte. Y hay cientos de escritores aplicacionalistas cuya profesión no es la de escritor. Esto es por amor al arte. Por el gusto de aplicar. Cambiando de tema, el aplicacionalismo contribuye a la independencia en cierto modo,  ya que al combinar sus componentes se crea una conciencia de autonomía. Si se puede y se sabe, entonces sigue crear. Aplicar. Sin ayudas extrínsecas, mas que recursos, claro.
Mi idea no es muy concreta pero seguré puliéndola.

viernes, 29 de junio de 2012

Poesía

Hay días en los que escribo, intento escribir. Pero la poesía no sale. No se deja. Se encapricha. Yo la acaricio. Irónicamente, le hablo bonito, y ella me regala uno que otro fragmento en uno de sus suspiros con olor a rosas. Y yo, no conforme, la acaricio otra vez, la mordisqueo suavemente, juego su cabello; luego, con mis dedos, lleno el espacio que queda entre los suyos; beso sus manos... y entonces, lentamente separa sus labios y me revela los secretos que me guarda.

Ella llegó diferenciando y deferenciando

Ella llegó con el cabello largo, en un caballo. O no recuerdo si en un cabello, con el caballo largo. Llegó, pues, y traía una espada colgando de la espalda. O creo que la espalda le colgaba de una espada. No recuerdo bien. Llegó con ganas de limitar la soledad que imita la tristeza. O más bien con ganas de imitar la soledad que limita la tristeza. Sí, eso debe de ser. Llegó milagreando mis peticiones y lagrimeando mis ojos. O ahora que lo pienso, llegó lagrimeando mis peticiones y milagreando mis ojos. Llegó la mujer irrealista y me dio un beso israelita. O tal vez era una mujer israelita y me dio un beso irrealista. Me llevó a volar y me dio valor. O creo que me dio a volar y me llevó valor. Bueno. Ella cantaba llena de poseía. O ¿poseía una hiena que cantaba? Me dejó atolondrado. El día de hoy lo veo. ¿O fue que me dejó viendo el día de latón dorado? En fin. Eso es todo. ¿O nada? ¿Qué tiene de diferente o deferente? ¿qué?

martes, 26 de junio de 2012

¿Altura estándar?

Hemos estandarizado la altura a nuestra estatura ‘’normal’’. Hemos calificado edificios, animales u otras cosas que, cuando resultan grandes para nosotros, simplemente resultan ‘’grandes’’. Tal vez en otra galaxia, en otro planeta existan seres más grandes que nosotros, y entonces todo eso ‘’grande’’ resultaría pequeño para ellos. Y  si llegamos a encontrarnos ¿Ellos serán los grandes o nosotros los pequeños? ¿Y si son mucho más grandes que nosotros hasta el punto de vernos diminutos? ¿Qué tan grande resultaría nuestra grandeza? Podrían aplastarnos así como nosotros hemos hecho durante tanto tiempo con los insectos. Ya mi imagino algún extraterrestre dando pasos de ciudad en ciudad pisando sin cuidado. Me quita el sueño.

Azares

Los azares no tan azarosos de la vida. El ''a ver qué pasa'' salpicado de emoción, ansia y acaso ansiedad.

Sonrisa

La sonrisa del día es el sunrise; la de la noche es la luna en cuarto creciente.

Amor...

El amor es una piedra, pero se esculpe. Es una boca, pero te escupe.

¡Dí algo!

¡Dí algo, diálogo diurno! que el nocturno, en su turno acabará las aladas palabras, y las saladas quedarán sólo para ti.

domingo, 24 de junio de 2012

Hoy brindo...

Por el futuro que nunca llegó
Porque esperanza murió primero
Por la utopía que se me negó
Y porque no obtuve lo que aún quiero

Por el indulto que fue un insulto
Por esta copa que ya está rota
y que al cortarme ya no me inmuto
Cuando mi sangre cae gota a gota

Por esa esperanza, ausente siempre
Porque comí ansias y las vomité
cuando día de muertos cayó en diciembre

Por el verdugo que me aconsejó
Afiladas palabras me brindó
cuando tristeza me cortejó

Porque fallecí y resucité
Pensé que volé mas sólo caí
Aquel día mi tumba visité
mas sigo vivo. Ya no estoy ahí

Pasado, presente, futuro.

El futuro no existe, el presente es efímero y el pasado es eterno.

sábado, 23 de junio de 2012

Mitos

Yo sé que eso de que los mitos son falsos es sólo un mito.

¡Mejor me largo a soñar!

¿Por qué conformarnos con la realidad? Además, siento que es mucha para mí. Demasiada. Mejor me largo a soñar. Caminando. Y es que cuando tengo insomnio imagino que camino sin dirección alguna, y así logro dormir. Caminando alcanzo mis sueños. Y Si la realidad se hace sueño, no queda duda que los sueños se hacen realidad. 

viernes, 22 de junio de 2012

Hermanos mercenarios

Casi estaba muerto cuando se murió. La vida se le estaba yendo por los agujeros que las balas dejaron a su paso; podrían ser sólo 3 marcas, pero tuvieron que ser 6; Tanto era el ímpetu de los proyectiles, que atravesaron su delgado cuerpo. "Todo apunta a que se lo merecía" dijo Orlando, que había tirado el primer balazo. Javier, dueño de la segunda bala, sólo se limitó a mirar. "Pobre cerdo" pensó Rosalba, que había tirado la tercera y última bala. Eran hermanos mercenarios. No conocían bien a su objetivo, sólo que había sido un mal padre. Y ellos, como eran huérfanos, conocían la falta que debían sentir los hijos del cadáver. Obedecieron con un poco de entusiasmo. "Quiero que vayan los 3. Un balazo cada quién" dijo su cliente. El trío de mercenarios no conocía las razones del mandato. Pero notaron algo de rabia en el rostro del que había encomendado la tarea, y como era su trabajo, lo hicieron sin rechistar, aunque pensando en porqué debían ir los 3. Después de recibir indicaciones y algunos consejos del cliente, salieron a realizar su atroz tarea.

Un callejón oscuro, con olores que parecían violar las fosas nasales.
"Pasará por ahí aproximadamente a las 11:30 pm. Yo me encargaré de eso" había dicho el cliente.
Los mercenarios en posición: Rosalba y Javier escondidos detrás de una caja de un refrigerador; Orlando a la vista, con su arma escondida en una bolsa de papel, simulando que comía algo.
El objetivo se acercaba: Un tipo alto y delgado. Desaliñado. De cuerpo débil. "Va a ser algo fácil" pensó Rosalba.
El objetivo estaba más cerca.
Orlando se acercó, y sin dudar apuntó y rápidamente jaló el gatillo. La bala atravesó el pecho del desconcertado hombre, que fue a quedar recargado en un gran bote de basura. ''Todo apunta a que se lo merecía'' dijo Orlando. Se escuchó el estruendo del segundo balazo; lo había tirado Javier al momento en que se acercaba al individuo. Rosalba se acercó para finalizar la tarea. Miró al hombre; estaba recargado en el bote de basura respirando agitadamente y mirando con los ojos muy abiertos a sus agresores. Goteaba sangre y saliva de su boca. Rosalba lo miró con asco, cargó su arma y disparó la última bala de la noche.
 Un momento de silencio.
Otro más que nos cargamos -dijo Javier.
Bueno. Vámonos porque a lo mejor alguien escucho los balazos y puede venir a ver qué pasó -agregó Orlando.
No, espera, -sentenció Rosalba apresurada- éste me da curiosidad. ¿No quieren saber a quién acabamos de matar?
Javier miró a Orlando en espera de una reacción. Pero como no decía nada, se acercó al cadáver a husmear en su ropa. Encontró un sobre amarillo. Nuevo. Lo apartó y busco la cartera del difunto. La primera credencial que vio era una vieja licencia de manejo. Borrosa. Apenas se veía la foto. El nombre no se distinguía. Siguió buscando y encontró una credencial de un programa para personas de bajos recursos.
-¿Qué dice? -pregunto Rosalba. Pero al ver que Javier no respondía, se agachó a quitarle la credencial.
-Este ruco tiene nuestro apellido paterno -agregó desconcertada.
-Déjame ver-Exclamó Orlando-.
-¿Como se llamaba nuestro padre?-preguntó Javier.
-No sé -respondió Rosalba-. Tú, Orlando, que viviste tus 3 primeros años con él, ¿te acuerdas?
-No -Respondió serio.
-Pues ha de ser coincidencia nada más -agregó Javier.
-Ha de ser -Exclamó Rosalba-. Pero fíjate qué más trae en bolsas.
-Es todo: la cartera con sólo 50 pesos que ahora son míos, ese sobre amarillo... Ah y estas llaves que...
-A ver, déjame ver el sobre -interrumpió Orlando-. Lo abrió y encontró una carta. Miró a sus hermanos y comenzó a leerla, primero para él mismo y después en voz alta.

Soy su cliente más reciente. Si están leyendo esto, es porque hicieron bien su trabajo. Felicidades. Qué bueno... y qué malo. Gracias por matar a mi hermano. Perdonen si no se los dije antes pero no lo creí necesario. Me daba asco el tipo.  Irresponsable y bueno para nada. Se lo merecía. Y ustedes, aunque no tuvieron padre, agradezcan que ahora tienen un tío que los cuidará. Así es, soy su tío y él era su padre. No se sorprendan ni se molesten. Recuerden que ustedes fueron quienes lo mataron. Y nadie se salva ¿verdad? Me imagino que obedecieron eso de una bala cada quién. ¡Ja, ja! Bueno. Estoy esperándolos en su casa. Ahora trabajarán para mí o se los lleva la chingada por matones.
Confusión, tristeza, sorpresa, rabia, es lo que sintieron los hermanos. Pero ¿Qué quedaba? ¿Matar por su libertad?

viernes, 15 de junio de 2012

Lagos evaporados

Así como cenicienta, con sus lágrimas, mantuvo vivo el árbol que su padre le dio, así las nubes mantienen viva a la tierra. Con sus lágrimas. Están ahí arriba. Lagos evaporados. Animales ¿animales? ¡Criaturas! Inmensas criaturas que se deslizan a voluntad del viento. Hipocampos taciturnos que se dejan llevar por las corrientes de aire como lengüetazos. Conejos espesos que se acorrucan en el cielo. Serpientes juguetonas que parecen no tener fin. Caballos salvajes que saborean el viento que vacila entre sus cascos que anuncian la llegada de sus lágrimas. Ellas no intervienen. Sólo lloran al ver como nos destruimos. Los cascos de los caballos golpean con estruendo como advertencia. Pero nada. Seguimos igual. Las nubes lloran y se van. Se sacrifican. Y nos mantienen vivos.

miércoles, 13 de junio de 2012

Sus ojos

Quisiera ser de los poetas que conquistan a las mujeres sólo escribiendo dos líneas acerca de sus ojos

lunes, 11 de junio de 2012

La fuerza del esfuerzo

Ella es de esas personas que se ganan lo que tienen. Si lo quiere, lo adquiere. Lucha por conseguirlo. Si está sola, es porque así lo quiso. Si personas que la apreciaban la abandonaron, es porque ella se esforzó por lograrlo. Ellas querían estar ahí para ella, pero hizo todo lo posible y hasta lo imposible por impedirlo. Le ofrecían compañía pero ella luchó por su soledad. Ella trabajó hasta el cansancio por obtener las lágrimas que ahora difícilmente caben en sus mejillas. Lágrimas cuyos ojos no se dan a vasto al llorar. Los cadáveres de sus desperdicios no caben en el cementerio de sus oportunidades. Tanto era el empeño que ponía en sus actos que no le interesaba provocar uno que otro llanto en rostros ajenos, no. Si ella quería perder todo, iba a perderlo todo. Quedarse sólo consigo misma. Y tal vez con menos.

sábado, 9 de junio de 2012

Atrapados a voluntad

Están atrapados a voluntad en sus cubículos. Reciben mucho dinero, y aun así siguen ahí dentro. Trabajan como pobres pero sufren como ricos.

Como el color del café

Últimamente he soñado café. Un sueño café. Y un poco verde. Una pequeña cabaña solitaria en el bosque. En el piso hay hojas y lodo secos. Al fondo árboles flácidos con pocas hojas. No alcanzo a ver el cielo, por lo que asumo que estoy en mi ciudad. Es como si observara una pintura impresionista. Sólo veo la pequeña, café, solitaria cabaña de madera podrida. Y puesto que el piso no ha sido barrido en quién sabe cuánto tiempo, yo he de vivir ahí. Debo estar al frente. Observando. Soñando. Pero ¿Soñando qué? ¿una cabaña de madera podrida?

viernes, 8 de junio de 2012

Las botas del gato

No tengo que preocuparme por que un gato entre a mi casa y haga maldades; Mi propio gato las hace. Y sin botas: Sin lenguaje.