viernes, 15 de junio de 2012

Lagos evaporados

Así como cenicienta, con sus lágrimas, mantuvo vivo el árbol que su padre le dio, así las nubes mantienen viva a la tierra. Con sus lágrimas. Están ahí arriba. Lagos evaporados. Animales ¿animales? ¡Criaturas! Inmensas criaturas que se deslizan a voluntad del viento. Hipocampos taciturnos que se dejan llevar por las corrientes de aire como lengüetazos. Conejos espesos que se acorrucan en el cielo. Serpientes juguetonas que parecen no tener fin. Caballos salvajes que saborean el viento que vacila entre sus cascos que anuncian la llegada de sus lágrimas. Ellas no intervienen. Sólo lloran al ver como nos destruimos. Los cascos de los caballos golpean con estruendo como advertencia. Pero nada. Seguimos igual. Las nubes lloran y se van. Se sacrifican. Y nos mantienen vivos.

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