Un día despertó y notó que su cuarto estaba muy poco iluminado. Lo suficiente para mirar que seguía en su cama. Intentó bajarse y prender la luz pero no encontraba el final de su colchón. Se sorprendió. Miró arriba pero no veía el techo. Sólo oscuridad. Se puso de pie y tambaleó un poco. Brincó para sentir que había arriba pero no había nada. Se agachó de nuevo e intentó buscar la orilla de su cama. La orilla en la que la noche anterior se había sentado a quejarse de toda la gente incompetente, decía, con la que tiene que lidiar en su trabajo. Ser piloto aviador no es fácil. La gente me culpa por las turbulencias. Idiotas. Buscó la orilla ¡Pero ya no había orilla! Ninguna de las cuatro orillas de su cama estaba en su lugar. ¿Quién las quitó? ¿Se pueden quitar acaso? Se preguntó. ¿Dónde están? A lo lejos sólo se veía oscuridad, y su cama todavía tenía las sábanas y su almohada. Se dispuso a caminar con ésta en la mano y con la esperanza de encontrar las orillas de su cama. O al menos una. O al menos algo. Caminó por un largo rato pero veía lo mismo que iba dejando detrás. Pensó en dormir. Tal vez al despertar todo volviera a la normalidad. Se acostó y acomodó su almohada. Durmió. Después de un rato una voz lo despertó:
-Está muy grave. La apoxia suele presentarse en pilotos aviadores, aunque no puedo asegurarle cuando despertará del coma. O si es que despertará.
-¡Coma! –Gritó- ¿Quién dijo eso? ¿Yo estoy en coma? ¿Por qué? ¿Desde cuando? Hey, ¿dónde estás? –Sólo veía su largo y oscuro colchón. No sabía de dónde venían las voces. Corrió y giró buscando, pero nada.
-Necesita estar en su cama. No debemos moverlo hasta que reaccione de alguna manera.
-¡En mi cama! En mi cama…
-Está muy grave. La apoxia suele presentarse en pilotos aviadores, aunque no puedo asegurarle cuando despertará del coma. O si es que despertará.
-¡Coma! –Gritó- ¿Quién dijo eso? ¿Yo estoy en coma? ¿Por qué? ¿Desde cuando? Hey, ¿dónde estás? –Sólo veía su largo y oscuro colchón. No sabía de dónde venían las voces. Corrió y giró buscando, pero nada.
-Necesita estar en su cama. No debemos moverlo hasta que reaccione de alguna manera.
-¡En mi cama! En mi cama…