El mundo es ambivalente y ambiguo.
He ahí la angustia del mimo.
I
El mimo estaba
triste
[Tristemente mimo,
ambivalentemente
triste
y
angustiadamente ambiguo.]
No le daban la
opción de ser gris,
lo cual él
interpreta como un término medio;
un término
medio entre el negro y el blanco.
Negro
[o blanco], le dijeron.
¿Rostro gris y
ropa negra?, preguntó,
en los días aquellos
cuando aún tenía voz.
No.
Blanco todo
[o todo negro],
respondieron los blancos y
los negros.
Yo quiero
gris.
Píntate blanco
[o ponte negro.]
¿Rostro gris y
ropa blanca?
No,
respondieron.
¡Seré gris!
No importa qué
tan gris que te pongas,
al final serás
blanco
[o negro.]
Después,
mirando el cielo negro
con aquel
gigantesco punto blanco,
y mirándo sus blancos
ojos
con esos
gigantescos puntos negros,
entendió
y pregonó las
partes,
los fragmentos,
las mitades
y las rayas.
¿Qué es eso?
preguntaron
los blancos y los negros.
¡Soy yo! dijo
el mimo.
Vengan ustedes
y ustedes vengan.
Sombrero negro, rostro blanco,
playera rayada;
uñas negras, manos blancas, mangas
negras;
cinturón blanco, pantalón negro,
y zapatos negros; calcetas blancas;
pupila negra y ojos blancos,
dientes blancos, caries negras,
bilis negra y semen blanco.
¿Y los labios? Preguntaron los blancos y
los negros.
¿Los labios? ¡Los labios, siempre rojos
y rosados!
II
¡Con sangre, con sangre!
Los labios con sangre,
con sangre roja,
ni negra ni blanca
ni gris, siquiera;
Labios con sangre rojo sangre.
Sangre apretada y llena de sangre
[La sangre es el corazón del corazón.]
Los labios,
labios llenos de sangre
con venas.
Labios de bocas
que escupen sangre
en el fuego
que quema
cuerpos sin sangre,
cuerpos sin vida y sin boca,
cuerpos blancos y negros todos,
con venas de invierno que no sangran
y no conocen el ciclo carmíneo
ni haber destrozado un coágulo inmenso,
y no conocen ningún Corazón.
Labios de incendios rojos,
de agua roja,
de plumas rojas,
de espejos,
de hormigas,
de vino,
de carne,
de soles rojos.
Labios de sangre roja.