lunes, 29 de septiembre de 2014

El mimo

El mundo es ambivalente y ambiguo.
He ahí la angustia del mimo.
I
El mimo estaba triste
     [Tristemente mimo,
      ambivalentemente triste
      y angustiadamente ambiguo.]

No le daban la opción de ser gris,
lo cual él interpreta como un término medio;
un término medio entre el negro y el blanco.

Negro
         [o blanco], le dijeron.
¿Rostro gris y ropa negra?, preguntó,
                                            en los días aquellos
                                            cuando aún tenía voz.
No.
Blanco todo
                   [o todo negro],
                   respondieron los blancos y los negros.
Yo quiero gris.
Píntate blanco
                       [o ponte negro.]
¿Rostro gris y ropa blanca?
No, respondieron.
¡Seré gris!
No importa qué tan gris que te pongas,
al final serás blanco
                                [o negro.]

Después, mirando el cielo negro
    con aquel gigantesco punto blanco,
                   y mirándo sus blancos ojos
con esos gigantescos puntos negros,
entendió
y pregonó las partes,
          los fragmentos,
                las mitades
          y las rayas.
¿Qué es eso?
 preguntaron los blancos y los negros.
¡Soy yo! dijo el mimo.
     Vengan ustedes
                          y ustedes vengan.
Sombrero negro, rostro blanco,
playera rayada;
uñas negras, manos blancas, mangas negras;
cinturón blanco, pantalón negro,
y zapatos negros; calcetas blancas;
pupila negra y ojos blancos,
dientes blancos, caries negras,
bilis negra y semen blanco.

¿Y los labios? Preguntaron los blancos y los negros.
¿Los labios? ¡Los labios, siempre rojos y rosados!

II
¡Con sangre, con sangre!
Los labios con sangre,
con sangre roja,
                        ni negra ni blanca
                        ni gris, siquiera;

Labios con sangre rojo sangre.
Sangre apretada y llena de sangre
[La sangre es el corazón del corazón.]

Los labios,
labios llenos de sangre
                                    con venas.
Labios de bocas
     que escupen sangre
            en el fuego
        que quema
cuerpos sin sangre,
cuerpos sin vida y sin boca,
cuerpos blancos y negros todos,
con venas de invierno que no sangran
y no conocen el ciclo carmíneo
ni haber destrozado un coágulo inmenso,
y no conocen ningún Corazón.

Labios de incendios rojos,
de agua roja,
de plumas rojas,
de espejos,
         de hormigas,
                         de vino,
             de carne,
de soles rojos.


Labios de sangre roja.