-¿Qué me dices sobre la muerte, querido?
-Tu muerte no te dolerá, pero cómo dolerá.
-¿A ti?
-Sí, más que a nadie.
-No quiero hacerte daño.
-Entonces no mueras. O déjame morir primero.
-No puedo. Moriría si falleces.
-Yo también... Mira, ya vivimos juntos mucho tiempo. ¿Te gustaría morir conmigo?
-Es una encantadora proposición, pero todavía no es tiempo.
-¿Cómo saberlo?
-No sé. Mejor hay que hacer eso que no recuerdo quién dijo: "Hay que avanzar día a día hasta donde alcancemos a llegar".