jueves, 24 de julio de 2014

Yo: libro en tus manos.

Para el corazón [con metáfora] un libro en las manos es felicidad; para el cerebro es un conjunto de conexiones neuronales; es los símbolos lingüísticos internándose en la mente del lector; es imaginación, germinación, es retraer y mezclar experiencias en favor del mensaje de la lectura (que viene siendo el cuerpo del enamorado); es la atención del lector en el libro, es escudriñar ese cuerpo de papel con todo lo que tenga que decir; es levantar la mirada de vez en cuando, con sorpresa y alegría, tal vez, y sonreír porque el libro tocó una cuerda interna del lector, que nunca dejará de vibrar. Es, casi, un intercambio de información. Es poner en movimiento el péndulo de la duda. Es también sentir sus manos. Permitirse ser movido por parte del lector, y el lector también se lo permite, casi siempre, por parte del libro.
     Además de otros aspectos, es lo que, supongo, alguien estaría pidiendo al querer ser libro en las manos de alguien.