lunes, 20 de octubre de 2014

Prejueces



Para esos tipos que están hasta arriba
                              en un púlpito
basta un ligero empujón:
Quítate.
           Y fuera abajo.
Quietos, ya
                 [por ahora];
y en silencio,
                   [por ahora],
como árbol que cae
                   allá donde no hay nadie,
        donde nadie escucha
lo que nadie dice;
     donde nadie corre
        para que el mundo gire;
                                      y las hormigas
                        obreras
se comen entre sí
             porque   nadie   les   dice   que   no;
donde nadie dice no
porque nadie pregunta,
y nadie pregunta
porque aquellos que tenían
           palabras para hablar,
                    ya se murieron
[Pero antes de morirse, los mataron. Hay que aclararlo]

Quitarles el púlpito
y decirles que no,
 que no
             y que no,
y tomar el púlpito por los cuernos    
y mirarlo a los ojos
y extirparle los ojos
                         con nuestra mirada,
y morderlo con bisturís
y chuparle el veneno
y escupirlo en el rostro
de aquellos que estaban parados en él,
y darles con el púlpito
en la cabeza y en la boca,
                                      [esto es opcional]
en las rodillas
y en los tobillos
                       [esto es necesario]:
que no encuentren modo
de subir de nuevo.